R.Ed.Es

La resonancia empática entre niños pequeños con condiciones del espectro autista y sus padres

Por Liliana Kaufmann

Es claro que muchas de las formulaciones teóricas, clínicas y experimentales, referidas a las condiciones del espectro autista son, en ocasiones, contradictorias. Es por ello, que hoy deseo compartir con ustedes un breve resumen de un extenso trabajo de investigación que he llevado a cabo, para enriquecer  algunas cuestiones sobre la regulación emocional entre un niño poco disponible para las relaciones empáticas, y sus padres, enfocado en los primeros años de vida. Ello, basándonos siempre en fundamentos establecidos a partir de una metodología de trabajo clínico que implementaba en aquel entonces (y hasta el día de hoy), con muy buenos resultados terapéuticos. 

¿Qué significa decir que los niños con condiciones del espectro autista son pequeños que se sumergen en una profunda soledad? 

A lo largo de los años, las teorías al respecto del autismo fueron evolucionando, tanto es así, que Kanner, en el año 1943, es el primer autor en señalar que el rasgo central del autismo es la “atrincherada soledad” que lleva a los niños a aislarse físicamente. Frith (1991), por su parte, enriquece dicha versión y propone que el niño se aísla porque se siente “mentalmente” solo. Luego Rivière (2002) plantea que el sentimiento de soledad podría darse a doble vía, es decir, que los padres también se sienten solos por lo difícil que se les hace interpretar las formas en que el niño se expresa, sumado a que perciben que su hijo no los comprende. 

¿Qué le sucede al niño con autismo cuando percibe que sus padres no pueden darle  sentido y significado a sus formas de expresión?

En esos casos, el niño no se siente comprendido, se siente solo y en el interior de ese entramado vincular disminuye sus intentos  por comunicarse. 

En mi estudio y análisis, noté que también los padres, al percibir que el hijo no los comprende se sienten solos, y frente a estas vivencia, muchos de ellos reducen sus intentos de comunicarse con el hijo. Así pues, pareciera que el sentimiento de soledad alimentado de forma recíproca, toma fuerza y potencia el aislamiento inicial del niño, uno de los signos clínicos que han caracterizado una forma de pensar el autismo. 

¿Qué significa la “soledad mental” que propone Frith?

Esta autora propone que los niños se sienten solos “mentalmente”, porque los circuitos neuronales que se encargan de percibir la mente del otro, es decir, lo que la otra persona siente, piensa o desea, no de desarrollan o lo hacen con ciertas deficiencias,  en los niños con autismo. 

Las concepciones sobre el autismo que caracterizaron la investigación que realicé, me permitieron construir  una forma de pensar los signos clínicos de autismo de modo tal que lo corporal no queda limitado a lo biológico.Tomando este punto de vista el abordaje terapéutico propuesto tiene en cuenta la experiencia intersubjetiva en la emergencia de la subjetividad y no hace foco en  la estandarización. 

Las conclusiones de este proceso fueron múltiples pero en todos los casos se caracterizan por privilegiar lo siguiente: cuando  me fue posible desanudar aquellos comportamientos significativamente complementarios de “aislamiento” entre padres e hijos, se desarrollaron  respuestas empáticas recíprocas. 

Estas nuevas configuraciones relacionales nos permiten pesar de que muchas de las conductas del niño pueden tener sus raíces en componentes biológicos, sin embargo, cuando a través de la terapia se actualizan contenidos emocionales articulados con experiencias intersubjetivas,  es posible modificar el curso del proceso autístico en el niño e igualmente y al mismo tiempo, que  los padres vivencien su paternidad de manera más satisfactoria.

En este punto, quizás me preguntarías: ¿Usted está proponiendo que se pueden modificar las condiciones neurofisiológicas que causan algunas de conductas habituales en los niños con autismo?

Lo que propongo es la existencia de cierta vulnerabilidad (genética, neurobiológica, metabólica, ambiental) a desarrollar un proceso autístico y que es posible de modificar de acuerdo al tipo de “diálogo intersubjetivo” que el niño establece con sus cuidadores primordiales. 

En mi experiencia, cuando el terapeuta logra contextos empáticos de vinculación entre padres e hijos, los componentes neurofisiológicos que subyacen al desencadenamiento de un proceso autístico tienen mayores posibilidades de modificarse favorablemente. Entonces, los niños se sienten menos solos, por lo tanto tienen menor necesidad de aislarse y buscan formas de comunicación que resulten significativas para los padres (es decir, que los padres puedan comprender lo que su hijo les dice y responderles acordes a las necesidades del pequeño).

¿Cuál es la principal conclusión de mi investigación?

Es posible pensar que, aunque el autismo tenga bases orgánicas, cuando se interviene tempranamente posibilitando que se gesten nuevos sentidos durante los encuentros entre los padres e hijo, se producen transformaciones en la subjetividad del niño  y disminuyen los signos clínicos que se entienden como condiciones características del espectro autista.  

Para ello necesitamos, entre otras cosas, que los padres elaboren las vivencias de dolor, soledad, desconcierto, desvalimiento que experimentan ante un hijo poco conectado empáticamente, y comiencen a percibir que las acciones del hijo tienen una significación particular en el interior de un determinado contexto relacional subyacente.

Por otra parte, en el análisis de las primeras etapas del tratamiento se comprobó que la modalidad clínica vincular, de enfoque intersubjetivo,  incide favorablemente en la subjetividad del niño y la de sus padres. Esto implicó el hecho de haber podido identificar, en la tarea clínica, los elementos que potencian los signos clínicos de autismo, más allá de los componentes biológicos del cuadro.

 Esperamos que la temática aquí desarrollada te resulte  novedosa y de interés. 

Para ahondar en esta temática, te invitamos a leer el artículo de Liliana Kaufmann, que te dejamos a continuación, publicado en la revista científica Subjetividad y Procesos Cognitivos, UCES, 2008 Pág. 95-122.

http://dspace.uces.edu.ar:8180/xmlui/handle/123456789/459

Ingresa tu e-mail para recibir todas las novedades de nuestro blog